Los idus de Febrero

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El 22 de febrero se celebra el D铆a Europeo de la Igualdad Salarial, como preludio a nuestra lucha marciana el d铆a 8 de Martius, mes consagrado al dios Marte. Un d铆a para sensibilizar a la ciudadan铆a contra la injusta brecha salarial de g茅nero: las mujeres seguimos cobrando menos realizando el mismo trabajo.  En esta obertura a la 贸pera anual por la igualdad entre hombres y mujeres, las  beligerantes apelamos a la diosa Belona, tan capaz y tan a la sombra, una m谩s, de su hom贸logo masculino. Una pieza musical sorda, cuyos datos y estad铆sticas, sin embargo, nos revientan los t铆mpanos.

En 2019, las mujeres espa帽olas cobraron cada mes 400 euros menos que los hombres, el salario medio femenino fue de 1.773,3 euros y el masculino de 2.173,6, con una brecha salarial del 18,41 %, seg煤n el INE. En tiempos de crisis, somos las primeras en sufrir las consecuencias, porque el impacto es mayor en los salarios m谩s bajos. Seg煤n el informe 2020-2021 de la OIT 鈥渓a crisis por la pandemia no ha tenido las mismas consecuencias para las mujeres que para los hombres; en particular, son ellas quienes m谩s sufren los efectos adversos鈥. La brecha ha pasado al 36% y la p茅rdida de salario m谩s acentuada entre las mujeres (-14,9%) que entre los hombres, (-11,3). Adem谩s, el Instituto Europeo para la Igualdad afirma que se tardar铆an decenios en conseguir ajustar esta desigualdad salarial.  

En 2007, se aprob贸 la Ley Org谩nica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Una ley parecida consiguieron las mujeres en Islandia al a帽o de una huelga masiva el 24 de octubre de 1975. El 鈥渄铆a libre鈥 de las mujeres, con una participaci贸n del 90% de la poblaci贸n femenina,  paraliz贸 el pa铆s. Se negaron a hacer el trabajo reproductivo y el profesional y salieron a la calle a escuchar y debatir con otras mujeres sobre la acci贸n a tomar para acabar con una situaci贸n que atentaba contra su dignidad y denigraba su profesionalidad. Los hombres tuvieron que llevar sus hijos al trabajo, agotando las existencias de salchichas en los supermercados.  

Sin embargo, las leyes por s铆 solas no son suficientes, son papel mojado si no se acompa帽an de la denuncia de su incumplimiento, de un presupuesto y medidas de variada 铆ndole que las hagan realidad. Dos fueron muy efectivas en ese pa铆s n贸rdico: la gran inversi贸n en guarder铆as p煤blicas y los permisos de paternidad, tres meses al igual que la madre y tres m谩s a convenir.

Seg煤n el Eurostat, la brecha salarial es menor entre la juventud, tiende a aumentar con la edad y se puede deber a las interrupciones de carrera que las mujeres suelen hacer a lo largo de su vida laboral, especialmente para el cuidado de menores y mayores. Es inmoral lo que la sociedad hace con las mujeres embarazadas y las madres. Pretendemos que tengan los hijos, los cr铆en y al mismo tiempo trabajen fuera y dentro de la casa, y para agravio, en el primer caso cobrando menos y en el segundo dedicando m谩s horas al d铆a que los hombres. Ni siquiera se las ha cuidado en esta situaci贸n tan complicada como la de una pandemia mundial, con el riesgo f铆sico y las consecuencias emocionales derivadas del mismo. A pesar de ser consideradas grupo vulnerable, se les ha obligado a incorporarse a su puesto de trabajo, expuestas al virus durante el trayecto y la duraci贸n del mismo. No bastar铆a con cientos de huelgas a la islandesa.

Es evidente que la brecha salarial es una m谩s de las consecuencias del sistema patriarcal y machista que sufrimos todas y que la mejor forma de combatirlo es la inversi贸n en educaci贸n en igualdad. Pero en el camino hacia esa sociedad justa el equipaje debe contener art铆culos tambi茅n obvios como:聽聽

  • El derecho de la conciliaci贸n de la vida personal, laboral y familiar, del actual urge una revisi贸n. Uno que incluyera un n煤mero mayor de centros p煤blicos de guarder铆a, flexibilidad horaria real para embarazadas y madres con hijos menores鈥
  • La implantaci贸n de planes de igualdad obligatorios en la empresa p煤blica o privada, con seguimiento efectivo, transparencia y penalizaci贸n, si fuese el caso. Planes que incluyeran la formaci贸n en igualdad en el entorno laboral, a todos los niveles.
  • Pol铆ticas salariales que contemplen prestaciones para las trabajadoras que, adem谩s, cuidan de familiares dependientes.

Los subsidios COVID-19 han paliado en parte la hecatombe que se podr铆a haber cebado particularmente con las mujeres. 驴Qu茅 pasar谩 en tiempos post-pandemia? La incertidumbre se puede despejar con una buena gesti贸n y planificaci贸n preventiva. El 22 de febrero deber铆amos acudir al trabajo cual Belona, lanza en mano a combatir esta longeva desigualdad.

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